Ferruje F-1Un cerrajero artístico y un ingeniero crean el Ferruje F-1, un endiablado simulador de coches que es la envidia de la afición

El Ferrari aborda la última curva que da entrada a la recta en tercera y en un par de segundos, después de meter cuarta, quinta y sexta el fotingo alcanza 287 kilómetros por hora. Todo tiembla, el auto es una tabla y el cockpit y el asiento, un auténtico Recaro, se clava a los huesos. El meneo no es de este mundo.
Cada bache empieza en el neumático y termina en el pomo. El volante amenaza con provocar un destuerzo. Ahora pasa de 300 y es hora de frenar. Sexta, quinta, cuarta, tercera, segunda, el morro se hunde, el pescuezo hace lo que puede y si los ojos se quedan en su sitio es porque vienen de origen embuchados al vacío.
Al terminar la siguiente vuelta se mete el bólido en boxes, se clica el ratón y se apaga el auto. Al bajarse del Recaro el cuerpo es plastilina, hace falta un clínex para despejar la pérdida de líquidos y al principio es un poco difícil dar pie con bola para mantenerse recto sobre el piso. No todos los días se acelera de 0 a 100 en poco más de dos segundos, y eso pasa su factura al entendimiento.
Ahí es cuando uno se apoya en el ropero sin entender muy bien cómo coño se puede ir a la velocidad del sonido y acabar con el chasis molido dentro de un cuarto de los trastos que se encuentra en el tranquilo pago terorense de Lo Blanco, y lo que es más alucinante, sin salirse de la isla, sin perder ni un punto y sin estamparse contra las cajas de agua que se encuentran detrás del monitor.
Así más o menos es un viaje en el Ferruje F-1, un simulador que empezó por un encargo del ingeniero, doctor en Telecomunicaciones y profesor de la ULPGC David Sánchez Rodríguez a Santos García Domínguez, carpintero metálico y cerrajero artístico. El primero estaba incómodo con los pedales y el volante que se había comprado para jugar a las carreras y encargó al segundo una cuna para colocar las dos cosas. Santos se enraló y propuso que aquello se moviera. David buceó en Internet y dio con el foro X-simulator, que ofrece un programa gratuito capaz de traducir lo que se ve en movimiento real.
El F F-1 no es un juguete Las aplicaciones del simulador de carreras Ferruje F-1 no tienen freno y se han convertido en la sensación de todos los interesados en el mundo del motor. Según el ingeniero David Sánchez, este aparato construido por Santos García y él permitiría a las personas con movilidad reducida practicar con las distintas configuraciones de un vehículo adaptado a sus necesidades, como los aceleradores en el volante, por ejemplo. O también podrían utilizarse como pupitre de autoescuela o plataforma para elaborar complejos proyectos de telemetría y electromecánica, así como desarrollar un software especializado. Por el momento los dos creadores del singular simulador aceptan encargos de las personas interesadas en el invento. Si alguien paga los 8.000 euros que vale lo construyen, y entre sus proyectos futuros contemplan fabricar otro simulador para las motos. En Internet, en concreto en Youtube, poniendo ferruje aparece el chisme a toda potencia. Póngase el casco antes de darle al play.
Vídeos:http://www.youtube.com/v/i-whWWc8zxIhttp://www.youtube.com/v/3YCmVYAB2ZUInfo: www.laprovincia.esSaludos.